La explotación descontrolada de los océanos amenaza no solo a la biodiversidad del planeta, sino a la existencia misma de la restauración gastronómica de alta gama. Si los restaurantes seguimos exigiendo especies al borde del colapso biológico o capturadas mediante arrastre destructivo, destruiremos nuestra propia razón de ser.
El rechazo activo al arrastre de fondo
En Maraven hemos establecido un veto absoluto a pescados capturados mediante arrastre. Esta técnica destruye los fondos marinos y mezcla indiscriminadamente especies comerciales con juveniles e invertebrados inservibles. Nos abastecemos al 100% de barcos locales de palangre o anzuelo de artes menores, que capturan los ejemplares uno a uno respetando su entorno.
"La gastronomía de lujo no puede seguir ignorando el origen de sus productos. La trazabilidad completa es una obligación ética ineludible."
Respeto estricto a las vedas y tallas mínimas
Si la lonja nos informa de que el atún rojo o el bogavante ha entrado en periodo de veda biológica en el caladero local, el plato desaparece inmediatamente de la carta, sin excepciones. Explicamos esta política con orgullo en la propia mesa; los clientes aprecian y apoyan nuestra decisión ética.